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SANTOS INOCENTES

SANTOS INOCENTES
CONFIANZA Y FE

Hoy, día de los Santos Inocentes, el evangelista san Mateo narra que poco después del nacimiento de Jesús, san José se vio obligado a huir a Egipto, llevando consigo al Niño y a Su Madre para escapar de la persecución del rey Herodes.

Nos narra san Mateo que:

“Después que los magos se fueron el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: – Levántate, toma al Niño y a Su Madre, huye a Egipto y quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al Niño para matarlo.

José se levantó de noche, tomó al Niño y a Su Madre y partió hacia Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes.

Así se cumplió lo que había anunciado el Señor por el profeta: “De Egipto llamé a Mi Hijo”. 

 Entonces Herodes, viéndose burlado por los Magos, se enfureció tanto que mandó a matar a todos los niños de Belén y de todos sus alrededores que tuvieran menos de dos años, conforme a la información que había recibido de los Magos.

 Así se cumplió lo anunciado por el profeta Jeremías: “Se ha escuchado en Ramá, un clamor, un gran llanto y lamento: es Raquel que llora por sus hijos y no quiere consolarse porque ya no existen”

(Mt 2, 13-18).

LOS SANTOS INOCENTES

La creencia en la llegada o el nacimiento de un futuro inmediato de ese Rey Mesiánico estaba como muy en el ambiente, y ese déspota suspicaz veía por todas partes la traición y la hostilidad.

Una vaga voz que llegaba a sus oídos podía fácilmente haber sugerido a su enfermiza mente, la idea de matar a todos los niños nacidos en ese último período.

La historia nos describe que en el año VII antes de Cristo, Herodes había hecho ajusticiar a sus hijos, Alejandro y Aristóbulo, porque presentía que eran una amenaza para su poder. Poco después, en el año IV antes de Cristo, había eliminado -por la misma razón- también al hijo Antípatro.

Él pensaba, exclusivamente, según las categorías de poder; y el saber por medio de los Magos de un pretendiente al trono, debió de ponerlo en guardia. Y por su carácter, estaba claro que no tenía ningún escrúpulo para cometer esa matanza de niños.

JESÚS SIEMPRE PERSEGUIDO

Vemos aquí que, toda la vida de Cristo estará siempre bajo el signo de la persecución, prácticamente desde el nacimiento: Los suyos la comparten con Él, José y María.

Después regresarán de Egipto, que recuerda al Éxodo. Y en la clave de comprensión de las palabras del profeta Oseas:

“Desde Egipto llamé a Mi Hijo para presentar a Jesús como el liberador definitivo”

(Os 11, 1).

La huida a Egipto, causada por las amenazas de Herodes, nos muestra que Dios está allí también, donde el hombre está en peligro, también donde el hombre sufre y a donde huye, donde experimenta el rechazo y el abandono…

Pero Dios también está allí donde el hombre sueña, donde el hombre espera volver a su patria en libertad. Donde el hombre proyecta y elige en favor de la vida y de la dignidad suya y de sus familiares…

MODELO DE VIDA

Ciertamente, la Sagrada Familia es singular e irrepetible, pero al mismo tiempo es modelo de vida para todas las familias. Porque Jesús, verdadero hombre, quiso nacer en una familia humana y, al hacerlo así, la bendijo, la consagró.

Por lo tanto, encomendemos a la Virgen y a san José, a todas las familias para que no se desalienten ante las pruebas ni ante las dificultades, sino que cultiven siempre el amor conyugal y se dediquen, con confianza, al servicio de la vida en la educación de sus hijos.

La Sagrada Familia vivió la dramática experiencia de tener que huir a Egipto a causa de la furia homicida de Herodes.

También para recordar a todos aquellos, especialmente a las familias, que se ven obligados a abandonar sus casas a causa de la intolerancia, la violencia, la falta de libertad…

Pedir al Señor que toque el corazón de los hombres que traen esperanza, reconciliación y paz. Ese drama de la familia de Nazaret nos hace ver la dolorosa condición de numerosas familias, especialmente los exiliados, desplazados y perseguidos…

UNA FAMILIA MIGRANTE

Todas las dificultades de la familia migrante como tal, además de las molestias, las humillaciones, las estrecheces, las fragilidades…

Podemos imaginar a la santísima Virgen y san José, la Sagrada Familia, viendo aquellas costumbres degradadas… además, huir a un país pagano como Egipto: ¡lo que tuvieron qué soportar y aguantar!

Te voy a terminar la narración de los Magos, entra de nuevo en escena san José como protagonista, pero no actúa como por propia iniciativa, sino las órdenes que recibe nuevamente del Ángel de Dios en un sueño que le manda a levantarse a toda prisa, tomar al Niño y a Su Madre, huir a Egipto, y permanecer allí hasta nueva orden, porque Herodes va a buscar al Niño para matarlo.

Una vez más comparece ante nosotros, con gran relieve, la figura de san José que en sueños recibe una orden, y así se presenta de nuevo como quien sabe escuchar, sabe discernir, como quien es obediente y a la vez decidido, prudente, juiciosamente emprendedor…

UN HOMBRE PRUDENTE

Todo esto iba siendo fielmente guardado en la memoria de María Santísima, nuestra Madre.

Nos confiamos una vez más a su protección materna que, juntamente con su esposo san José y el Niño Jesús, conoció la amargura del exilio, cuando la absurda persecución del rey Herodes, los obligó a huir.

También nos confiamos a nuestro padre y señor san José -le podemos decir con una oración que sirve para prepararnos a celebrar la santa Misa o asistir a ella-:

“Oh José, varón bienaventurado y feliz, a quien fue concedido ver y oír al Dios a quien muchos reyes quisieron ver y oír y no oyeron ni vieron; y no sólo verle y oírle, sino llevarlo en brazos, besarlo, vestirlo y custodiarlo. Ruega por nosotros” (Preces a san José).

Atiéndenos san José en aquello que en estos días te pedimos y que dejamos en tus manos para que tú lo presentes ante Jesús que tanto te amó y a quien tanto amaste en la Tierra y ahora amas y adoras en el Cielo; que Él a ti tampoco te niega nada.

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