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LUCAS, EL MÉDICO

JESÚS Y LAS AMBICIONES HUMANAS

EL EVANGELIO DE SAN LUCAS:

«Puesto que muchos han intentado componer un relato de los acontecimientos cumplidos entre nosotros, según nos han transmitido los que, desde el principio, fueron testigos oculares, convertidos después en ministros de la palabra, me ha parecido también a mí después de informarme exactamente de todo desde los orígenes, escribirte ordenadamente, querido Teófilo, para que conozcas la firmeza de las enseñanzas que tú has recibido de viva voz»

(Lc 1, 1-4).

Así comienza san Lucas el tercer Evangelio. Él no conoció a Jesucristo en carne mortal, pero tenía, ya se ve, sed de conocerlo y de darlo a conocer.

Y la fuente que buscó, según la tradición, fue la más privilegiada: nuestra Madre Santísima. Fue por Ella que conoció y nos transmitió los detalles del nacimiento y la infancia de Jesús.

Pues gracias Lucas, y ayúdame a imitarte en ese deseo por conocer los detalles de la vida de Jesús, de su paso por esta tierra, y de saber hacerlo de la mano de su Madre que es Madre mía como tú lo hiciste.

¿QUIÉN ERA LUCAS?

Dicen que nació en Antioquía de Siria. Procedía de la gentilidad, no del judaísmo. Un poco como nosotros.

Bueno, era médico y buen conocedor del griego. Un hombre de estudios; y esto se nota en su evangelio porque describe las enfermedades de los que aparecen en las escenas de curaciones y,en ocasiones, usa términos más elevados.

Da gusto porque se reafirma aquello que decía un intelectual inglés:

Para entrar en la Iglesia hay que quitarse el sombrero, no la cabeza

(G.K. Chesterton).

La verdad es que Lucas es un gran ejemplo; pero es debería ser lo normal. Cada uno con sus cadaunadas, somos como somos, y así seguimos a Jesús.

“Y te seguimos, Señor, con todo lo nuestro, con nuestro estilo propio. Algunos con más dotes, otros con menos; con más capacidades, otros con menos. Cada uno como es”.

LUCAS EL MÉDICO

Y pues ahí lo tenemos: Lucas, el médico. Su profesión le da un modo específico de ver la vida.

Como decía san Josemaría: “Todos tenemos experiencia, por ejemplo, de lo que podríamos llamar la psicología o el prejuicio psicológico de la profesión.

Un médico, si se fija en una persona por la calle, instintivamente, quizá piense: está enfermo del hígado; si la ve un sastre, dirá: va mal vestido; si es un zapatero, posiblemente pensará: québuenos zapatos lleva…” (En diálogo con el Señor, Capítulo 2, 1a).

Por eso a mí me gusta que muchos le conozcan simplemente como Lucas el médico. No sé,porque es como José el carpintero o Pedro el pescador. Gente normal como tú y yo, con sus particularidades o circunstancias que les daban un estilo muy personal. Pero gente que supo poner todo eso al servicio de Dios.

Ojalá que tú y yo sepamos hacer lo mismo, y ojalá que seamos competentes en lo profesional y competentes en lo espiritual, como Lucas.

Algunos le han llamado médico de cuerpos y almas porque, aparte de su profesión, son muchas las almas que se han encontrado con Jesús, que es el verdadero consuelo y el remedio de todos nuestros males, a través de las páginas de sus escritos del Evangelio y de los Hechos de los Apóstoles.

LAS VOCACIONES

Pero uno podría decir: ¿de dónde sale un hombre como san Lucas? No es atrevido pensar que de la oración, de los sacrificios y de la predicación de un san Bernabé y un san Pablo, que son los que llevaron la fe a Antioquía.

Por eso no es casualidad que el Evangelio que la Iglesia nos propone hoy contenga esas palabras tuyas Jesús:

«La mies es mucha, pero los obreros pocos. Rueguen, por tanto, al Señor de la mies que envíe obreros a su mies»

(Lc 10, 2).

Las vocaciones en la Iglesia salen de donde sea. Lo importante es que haya quien rece, porque esa es la semilla de toda vocación.

El Papa Francisco, comentando este pasaje, decía: Detrás y antes de cada vocación (…) está siempre la oración fuerte e intensa de alguien: de una abuela, de un abuelo, de una madre, de un padre, de una comunidad (Rezo del Regina Coeli, 21-IV-2013).

¿Cuánto rezamos por esto? Hoy es un buen día para rezar, pidiendo vocaciones. Pidiendo que sean muchos los que escuchen la llamada y respondan con generosidad plena.

Y también pidiendo que cada uno de nosotros nos tomemos en serio nuestra propia vocación cristiana, que no es poca cosa.

LUCAS EL ARTISTA

Bueno, la historia no ha hecho sino agrandar la figura de este santo que celebramos hoy, que no deja de ser uno más entre los llamados por Dios.

Pero algunos dicen que era pintor y le adjudican un retrato muy antiguo de nuestra Madre Santa María: el Salus Populi Romani. Ese ante el que el Papa Francisco rezó por el fin de la pandemia, bueno, ese dicen que es suyo.

Otros dicen que era escultor y le adjudican una estatua de madera muy chamuscada de San Pablo, que está en la Basílica de San Pablo Extramuros.

¡A ver! Conoció al apóstol Pablo y le acompañó en algunos de sus viajes, pero de ahí a hacer una escultura, bueno, hay un buen trecho ¿no?

Creo que adjudicarle esas obras de arte, la verdad no supera el rigor histórico. A mí me da un poco igual; me da un poco igual si fue artista o no, si son suyas o no. Se ve que era un hombre polifacético, con grandes dotes humanas y habilidades.

LUCAS EL SANTO

Pero lo que realmente importa es que fue santo. Que respondió a tu llamada, Señor, y puso todos sus talentos a tu servicio y ¡cuánto bien ha hecho!”.

Pero ¡ojo! Tampoco nos confundamos. Dios no llama a los capacitados, sino que capacita a losllamados.

Muchas dotes, muchos talentos tenía Lucas, pero el Señor no le debe haber llamado por eso, sino a pesar de eso. Porque tal vez no eran impedimento para dejarse formar por el mismo Dios.

Porque no los tomaba como propios; entendía que no eran egoístamente suyos, y los puso al servicio de su misión.

¿Ponemos así todo lo nuestro al servicio de Jesús? Y, al mismo tiempo, ¿estamos convencidos que es Él quien nos hará santos? ¿Estamos convencidos que no se trata tanto de lo que yo puedo hacer por Dios, sino de lo que Dios puede hacer conmigo? Pregúntatelo.

EVANGELIO PARA LOS QUE DIOS AMA

Un padre de la Iglesia comenta: “Dedica su evangelio a Teófilo, esto es, a aquel a quien Dios ama. Pero si amas a Dios, también para ti ha sido escrito; y si ha sido escrito para ti, recibe este presente del evangelista, conserva con cuidado en lo más íntimo de tu corazón esta prenda de un amigo” (San Beda).

Está escrito para mí. “¡Gracias, Lucas! Y,¡gracias, Jesús mío, por cuidarme tanto y darme todas las herramientas que necesito para conocerte, imitarte, quererte.

Pero, al mismo tiempo te pregunto y me pregunto: ¿soy hombre de evangelio? Creo que intentamos serlo a través de estas meditacionesBueno, no sé

Y han salido muchas cosas en estos 10 minutos. Seguro que nos queda mucho por mejorar, seguro que nuestra respuesta puede ser más generosa, seguro que podemos ser más enamorados del Evangelio.

Seguro que tenemos nuestras miserias y defectos, nuestras respuestas tacañas al querer de Dios, nuestro querer a medias. No lo digo por pesimismo, sino por realismo. Porque de aquí nacen los propósitos de cambio, de mejora.

Tú y yo nos encontramos heridos por lasbatallas de esta vida. Me recordaba de las películas de acción, como en aquella escena brutal de ‘Saving Private Ryan’ (Salvando al soldado Ryan) en la que todo aquel que se ve herido grita: “¡medic!” en espera que el médico militar le auxilie.

Hoy es un buen día para pedirle ayuda al médico, a san Lucas. Seguro que acude en nuestra ayuda, acompañado de Santa María, nuestra madre.

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