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LA NOVEDAD ESTÁ EN LA AMISTAD

Novedad, amistad
EL ESPÍRITU SANTO 

Mañana son las confirmaciones del colegio. Por eso quiero que la intención mía, de este ratico de oración, sea pedir por esas cuarenta y ocho niñas que mañana reciben al Espíritu Santo en sus corazones. A ese mismo Espíritu Santo acudimos en este rato de oración para pedirle luces y que haya fruto. 

Hoy el Evangelio de la misa es parecido al del domingo pasado 

“Un mandamiento nuevo les doy: que se amén unos a otros” 

(Jn 15, 12).

“Señor, podríamos detenernos en la palabra novedad. Descubrir la novedad que tiene el amor. Descubrir la novedad del amor en tus cosas Jesús, las cosas que se refieren a Dios, en las cosas que se refieren a los demás, también descubrir ahí el amor y finalmente en el trabajo. Dios, los demás, el trabajo”. 

LA PRIMERA VEZ

La primera vez que Jesús habla de este mandamiento es precedido por la traición de Judas y justo después por el anuncio de la traición de Pedro. Señor hablaste de esto entre traición y traición. La primera vez es en el capítulo 13 de san Juan. 

“La víspera de la Fiesta de la Pascua cuando Jesús sabía que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. 

Y mientras celebraban la cena, cuando el diablo ya había sugerido en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote que lo entregara”

(Jn 13, 1).

“Un mandamiento nuevo les doy: que se amén unos a otros como yo los he amado, ámense también unos a otros.  En esto conocerán todos que son mis discípulos, si tienen amor unos a otros”. 

Y después sigue el anuncio de la negación de Pedro 

Le dijo Simón Pedro: Señor, ¿adónde vas? Jesús respondió: Adonde yo voy, tú no puedes seguirme ahora, me seguirás más tarde. Pedro le dijo: Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti. Respondió Jesús: ¿Tú darás la vida por mí? En verdad, en verdad te digo que no cantará el gallo sin que me hayas negado tres veces” 

(Jn 13, 35 – 38).

LO MEJOR QUE PODEMOS APRENDER DE TI

“Señor, ahí en un sándwich, queda el mandamiento nuevo, el mandamiento del amor; entre traición y traición ¡toma ya, toma ya! Y por eso Señor, como nos duele. Saber que Tú hasta en esas circunstancias nos invitas a mirar el amor como lo mejor que podemos aprender de Ti”. 

El amor… Mirar con amor a todos. No obstante me van a negar, a traicionar, a abandonar… Un mandamiento nuevo, el amor, el amor, el amor.

El Evangelio de hoy ya no es del capítulo 13 sino del capítulo 15 y el tono cambia porque Jesús sobre todo habla de la amistad que es el tema de este ratico de oración. La amistad, se habla de la amistad; que os améis los unos a los otros como amigos, así se podría resumir el Evangelio de hoy. 

“Dijo a sus discípulos: Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado: Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. 

No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido”

(Jn 15, 12-17). 

QUE TE AMEMOS A TI Y A LOS DEMÁS

“Jesús, estas pueden ser las palabras más hermosas de la Sagrada Escritura ¡Qué belleza! cómo te refieres a nosotros con ese amor y cómo nos quieres amar como tus amigos, como tus hijos, como tus servidores, pero nos quieres pedir que te amemos a Ti como amigo y que amemos a los demás como amigos.

Por eso una cosa que te pido, Señor, ahora es que seamos nosotros capaces de elevar todos los amores al orden de la amistad porque en esto podremos descubrir la novedad del amor. Una pregunta por ejemplo que lanzo en el minuto 6:15, ¿Eres amigo de tu hijo? ¿Eres amigo del portero de tu edificio? ¿Eres amiga de tu novio? ¿Eres amigo de tu jefe? 

Esto puede elevar todas las relaciones a otro orden. La amistad, la amistad, la amistad… Porque cuando hay amistad, la relación no es fruto del temor, de un beneficio o de un interés o de una necesidad, sino del amor. Y esa respuesta de amor nuestra tiene que ser una respuesta a Dios que nos ha amado primero, que nos ha mostrado su amor precisamente en la Cruz.

COMO UN AMIGO

“Jesús hay tantas maneras de relacionarnos con vos. Un Dios ejecutivo, un Dios que parece una máquina dispensadora de deseos. Un Dios que no le importa nada y que pasa de nosotros. Un Dios policía que prohíbe, que manda, que impide, que castiga. Un Dios que parece un paquete bomba, no sabe uno con lo que se va a encontrar, es un peligro. Un Dios estufa, mientras tenga frío  la enciendo para que me caliente y si no la guardo. Un Dios abuelito que tiene tanto amor que no es justo, nos deja pasar todo. Un Dios aguafiestas que es un obstáculo que no nos deja ser felices. 

¿Qué tal si miramos esa relación con Dios como un amigo? Señor ¿yo me relaciono contigo como un amigo? Y puede ser un camino costoso porque no es fácil, Jesús ¡no es fácil! Yo te soy sincero, que si mi relación contigo fuera propia de un siervo con su amo, la entendería más. Yo lo entendería más, me siento tu servidor y Tú eres mi Dios y yo soy tu siervo. Tú te sentías así delante de tu Padre Dios, el siervo de Yahvé. Y que el siervo quiera tratar a su amo como amigo, lo entiendo porque tiene su magia, tendría su beneficio.

¡NOS LO HA DICHO!

Pero que sea el amo quien quiera tener un trato de amistad con su siervo es porque he aprendido a quererle, a confiar en él. Porque entiende que no busca ningún beneficio, que no se relaciona con él por puro interés.

¿Cómo es mi relación contigo Jesús y cómo es mi relación con los demás? Qué bueno Señor, mi Jesús, que Tú encuentres pureza en mi amor, que Tú encuentres pureza en mi relación hacia Ti. Por eso elevar nuestra relación al orden de la amistad de Jesús y a nosotros ¡Nos lo ha dicho! “Ya no os llamo siervos sino amigos” ¡Nos lo ha dicho! 

Pero ahora de nosotros hacia Él y hasta las otras personas, ahí está la cuestión, de nosotros hacia los demás, sea quién sea.

Qué maravilla si fruto de este rato de oración muchos deciden hacerse amigos de sus hijos, o los hijos de sus padres también. Pero comenzando por fortalecer la amistad nuestra con Jesús como un amigo. 

Acudimos a nuestra Madre, Ella nos sonríe, nos mira con una sonrisa pícara y nos dice: ¡sí, por ahí es el camino, muy bien! Vean a Jesús como un amigo.

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