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EL QUE A LOS SUYOS PARECE, HONRA MERECE

San Jose Obrero

¿Qué meses llegan como agua de mayo? Para mí es el mes más intenso, el mes que está más lleno de cosas.
Tengo las Primeras Comuniones en el colegio, las Confirmaciones, el día de la madre, celebramos la fiesta de la Ascensión, Pentecostés y casi que es el fin del curso.
Y saber que está María presente, pues es una alegría. O sea, Señor, ¡que se venga este mes!
Se vino este mes de mayo y a trabajar. Hoy es la fiesta de “Sancti Joseph opificis”, de san José Obrero.
Siempre me ha llamado la atención que no se trabaje precisamente en el día del trabajo.

ORGULLO DEL TRABAJO

Hoy en Colombia es día festivo y está muy bien, ¡bienvenidos los días festivos! Seguramente no harás tu rato de oración como de costumbre, a las 5 de la mañana o a las 5:30, sino que lo harás tipo 8 o 9 de la mañana.
En estos días una persona me dijo: -Ustedes tendrían que enviar las meditaciones a las 4 de la mañana, porque a esa hora es cuando empieza el día.
Yo le dije: – ¡Bueno, eso será para algunos!
Hoy, Señor, la oración quizá un poquito más tarde, porque es día festivo.
Quiero inmediatamente compartirte la idea de esta meditación, una frase que te propongo que le des vueltas, que le demos vueltas: “El que a los suyos parece, honra merece.”
“El que a los suyos parece, honra merece.” ¿Cómo se entiende esta frase?
Antes de comentar el Evangelio, Señor, -me encanta cuando una persona, por ejemplo, al referirse a su papá o a su mamá, dicen que tuvo tal o cual trabajo…
¡Qué maravilla cuando se sienten orgullosos de que hayan tenido sus papás un trabajo humilde, sencillo! Que a los ojos de los hombres pudo haber sido de poco valor.
Hace poco visité a mi tío Nandito, que por cierto está en el hospital, combatiendo como un guerrero contra una leucemia.
Su trabajo sencillo, durante muchos años trabajó con miel y con melaza para animales.


Luego trabajó con cerdos, con vacas, en algún momento trabajo también con reciclaje.
¡Y hay que ver como sus hijas y cómo mi tía, hablan de él, y sobre todo de su trabajo! Ahí se entiende también un podo la frase: “El que a los suyos parece, honra merece.”
Dice la antífona de entrada de la Misa de hoy:

“Comerás del fruto de tu trabajo, ¡serás dichoso, te irá bien!”
(Sal 127, 2)

¿Cuál trabajo? ¡El que sea! El que sea, cualquier trabajo, cualquier trabajo es noble, ¡cualquier trabajo!
Si nos podemos en ese trabajo, parecer a Jesús, cualquier trabajo es noble, es digno, es agradable a los ojos de Dios.
Pues el trabajo más sencillo, más humilde, pero si somos cristianos y si lo hacemos de cara a Dios, es un trabajo que es para la Gloria de Dios, y para la Honra de su Nombre.
No sé si te he contado que en algún momento quisimos ayudar a una mujer recicladora y le quisimos conseguir un nuevo trabajo.
Quisimos que viviera en una mejor casita, porque vivía o vive en un tugurio y no hubo manera, no pudimos lograrlo.
Porque esta mujer lo que sabe hacer es “reciclar” y donde vive es casi al lado del basurero donde recicla.
¡Es una cosa terrible, tremenda, dolorosísima, tristísima! Pero esta mujer trabaja allí y ese es su trabajo y no quiere que nadie se lo quite.
Señor, te pido por esta buena mujer. Y te pido por todas las personas que tienen los trabajos más humildes y más sencillos. Te pido para ellos un Cielo muy grande.
Hoy en el Evangelio aparece la imagen del trabajo:

Jesús fue a su ciudad, y se puso a enseñar en su sinagoga, la gente decía admirada: «¿De dónde saca este esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? Y Jesús les dijo: «Solo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta.»

(Mt 13, 54-55.57)

Señor, espero que no te hayan despreciado por el trabajo de tu padre san José, hombre virtuoso, un hombre que trabajó bien.
“El que a los suyos parece, honra merece.” ¡Qué alegría cuando Jesús escuchaba hablar de su padre, de san José, y del trabajo de su padre!
Seguramente, Señor, cuando fuiste también a Nazaret, -se nos dice solamente eso en el Evangelio- pero muy seguramente muchas personas te habrán dicho: -Mira, este chifonier me lo hizo tu papa.
También te habrán dicho: -Esta cuna para mi bebé me la hizo tu papa. – Mira este armario, – Mira esta alacena… ¡Tantas cosas que hizo tu padre y que Tú le ayudaste!
Jesús en el Evangelio habla del trabajo, ¿Cómo le habrá explicado san José las cosas? ¿Qué ejemplos le habrá puesto para que entendiera el mundo del trabajo?
A mí me parece, que las respuestas de san José se dejan ver en la misma predicación de nuestro Señor. Especialmente en las que habla de trabajos de distintas personas.

TODOS LOS DIFERENTES TRABAJOS

Me imagino Señor, que Tu, joven, niño, eras muy curioso, y todo eso te lo explicaba también san José, de los diferentes trabajos.
Por ejemplo, el que se dedica al campo, Jesús le sabe hablar de los terrenos para las siembras, de las lluvias que el sembrador espera, de la época de la ciega, de almacenar la cosecha en los graneros…
Al pescador les va a hablar de barcas, de redes, de la técnica de la red barredera, de la limpieza de las redes… a nuestro Señor le encanta el trabajo.
Jesús se asombra cada vez que un hijo suyo, que una hija suya trabajan ¡Bien! Eso si trabajan bien.
Conoces también Jesús, el pago de los impuestos, las monedas que circulan con la imagen del César, el sueldo de un jornalero, la condonación de las deudas.
Y así, sabes de muchos trabajos. Incluso de los trabajos para el cuidado del hogar, Jesús sabe del cuidado de la limpieza de una casa.
Y sabe que, si se quiere hacer a fondo esa limpieza, se enciende la luz, se barre la casa y se busca cuidadosamente hasta encontrar lo que haga falta.
Una dracma, por ejemplo, que se ha quedado por ahí perdida. (cfr. Lc. 15, 8) ¿Señor, será que Tú sabías también cocinar? ¡Seguro que sí!
Jesús sabía cocinar, por eso no les extraña a los apóstoles, que después de la última pesca milagrosa, el Señor ya les tenía encendida las brasas. (cfr. Jn 21, 9)


Ya sabía Jesús como se hacía un buen pescado, como se asaba un buen pescado, ya tenía las brasas preparadas. ¡Qué maravilla!
Nuestro Señor sabe hacer cosas y valerse también cuando hay escasez de medios. Los banquetes, también el Señor sabía de banquetes, todos los detalles de un banquete.
Incluso los detalles pequeños de etiqueta, de cuando se debía preparar la comida, el vino… Bueno, Tú dejas el buen vino para el final.

¡QUE LO HAGAMOS BIEN!

Sabes del cuidado de la ropa y hablas por ejemplo de remiendos nuevos en telas viejas.
Tú mismo, Señor, cuidas tu túnica sin costura, la llevas hasta el calvario, se la rifan ¡Qué vaina!
Pero porque era buena, porque era fina, ¿Quién se la hizo a Jesús? Muchos dicen que se lo había hecho su madre, María Santísima.
También eras experto en telas, eres experto en todo Señor, en todo el mundo del trabajo y lo haces bien. Y nos pides a nosotros que lo hagamos bien.
Por eso vamos a aprovechar este inicio del mes de mayo, con la fiesta de san José, para hacer muy bien nuestro trabajo.
Y así también honrar a nuestra madre Santa María. El que a los suyos parece, honra merece.
¡Hoy primero de mayo de 2024 cambiamos de nombre y cambiamos de imagen! Pasamos de llamarnos “10minconjesús” ahora somos: “hablar con Jesús”.
Esa es la nueva marca, lo hemos pensado mucho y hoy explota el concepto de: “hablar con Jesús”.
Con esto queremos llegar a más personas que quieran conocer el mundo de la oración, y en su día a día, hablar con Jesús.
Te pido que nos ayudes a encomendar este nuevo proceso, es normal que muchas veces que las marcas cambien, y es para bien.
Entonces te presento hoy a: “hablar con Jesús”. Señor, seguirá siendo para tu honor y para tu gloria.
A ver si llegamos a más personas que puedan conocer la oración, a hacer oración, a tratarte y enamorarse más de Ti.
Ponemos todo esto en manos de nuestra madre, santa María.

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