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EL MOTOR DE NUESTRAS VIDAS

María

A dos cuadras de mi casa hay una avenida llamada: “de las Américas”, y justo enfrente hay una agencia de coches, por donde pasé el otro día y me encontré con un letrero grande en su fachada, que dice:

“Mamá, tú eres el motor de nuestras vidas”.

Era un letrero en clara alusión al día de las madres, que celebramos en este mes de mayo, pero a mí me sirvió y quizá a ti también te pueda servir, para preguntarme, si la Virgen María es realmente el motor de mi vida.

Porque así lo quiere Dios, sabes muy bien que, desde hace siglos, el mes de mayo es propiedad de la santísima Virgen María, que la iglesia se lo dedica. Y uno podría pensar, ¿Por qué razón? La respuesta más obvia parecería qué es: -porque estamos en primavera, -porque es el mes de las flores, -de la alegría…

Pero, no parece que sea así, porque eso solo ocurre en los países que estamos en el hemisferio norte, arriba del Ecuador. En el sur no hay primavera en mayo, hay más bien invierno. Parecería más bien que la razón por la que el mes de mayo está dedicado a la santísima Virgen, tiene que ver con el hecho de que estamos en tiempo de Pascua.

María coincide siempre con la Pascua, y la Pascua no solamente es el tiempo de la alegría por la resurrección de nuestro Señor.

La Pascua paradójicamente también es el tiempo en el que Tú, Jesús, poco a poco te fuiste apareciendo a los apóstoles, te fueron viendo resucitado, lo hemos estado leyendo estos días. Pero poco a poco, te vas apartando. Esa presencia física ya no va siendo la de antes.

Estuviste 3 años con ellos todo el tiempo, comiendo, caminando, yendo a todas partes juntos. Y, sin embargo, llegó un momento en el que Tú, Jesús resucitado, pues poco a poco, te vas despidiendo. Hasta que llega lo que vamos a celebrar este domingo qué es: “La Ascensión del Señor a los Cielos”.

TENEMOS A MARÍA

Antes de irte, les das ese encargó de “Ir a evangelizar al mundo entero”. Y te vas al cielo. Y a partir de entonces, los apóstoles quedarían como huérfanos,  sin embargo tienen a María, con María tienen a Jesús.

Descubren que, en los ojos de María, están los ojos de Cristo. María se convertirá entonces, realmente en “Madre de toda la Iglesia”. A partir de ese momento, ya no se puede concebir la vida de la Iglesia ni de cada uno de nosotros, sin la presencia de María en nuestras vidas.

María es como un motor muy fuerte que nos impulsa a ir a Jesús. A partir del momento de la Ascensión de Jesús al cielo, María santísima es sin duda alguna, la protagonista de la Iglesia, y lo será hasta el fin de los tiempos.

Ponte a pensar en esos momentos previos a Pentecostés, cuando los apóstoles están todavía temerosos, acuden a María, y miran los ojos de María, y comprenden que en su mirada está la mirada de Jesús.

Que el encargo que el Señor le dio a la santísima Virgen desde la cruz, de acogerlos como hijos, era realmente un encargo formal.

La Virgen era de verdad su madre, y que se estaba haciendo cargo de ellos, y que valía la pena apoyarse en ella, porque con ella estaban seguros, estaban confiados, a la espera del Espíritu Santo.

Por eso María, a partir de entonces se convierte en “el motor de la vida del cristiano”.

HIJA PREDILECTA DE DIOS

Fíjate cómo la santísima Virgen, es la criatura que ha participado de manera más plena en el misterio de la Santísima Trinidad.

Es la hija predilecta de Dios Padre, es la madre de Dios Hijo, la que le dio a Dios; su carne, su sangre, su voz, su mirada, y es también la esposa de Dios Espíritu Santo.

El otro día, fui a dar una clase a niños de segundo de primaria y me sorprendieron muchísimo, porque tenían preparadas preguntas muy profundas. Una de ellas fue esta: ¿Cómo es posible, que María siendo creada por Dios, haya sido la que engendró a Dios?

Fíjate nomás, un niño de segundo de primaria, de unos 8 años, haciendo una pregunta, que realmente toca el núcleo del misterio de la Trinidad. Pues efectivamente, María es la hija de Dios y es la madre de Dios y es también la esposa de Dios.

Como decían los padres de la iglesia: “Más que tú solo Dios”. Bueno, y después de haber dado unas pinceladas de las gracias de la Virgen María, podríamos cambiar un poco el tono de nuestra meditación, para dejar de hablar de ella y mejor ponernos a hablar con ella.

Y esto se convierte en un diálogo con mi madre, con tu madre, con nuestra madre. Para hablar con ella de nuestras cosas, para que tengamos un diálogo en donde ella sea quién lleva la iniciativa.

Vamos a tratar de que sea así, no solo hoy en esta meditación, en donde quizá tú le puedas poner una pausa y seguir platicando con ella.

Que sea algo, que procuremos hacer no solamente en los días de mayo, sino en todos los días del año.

Vamos a contarle a María todas nuestras penas, nuestras alegrías, todo lo que queramos, vamos a hablar con ella como hablamos con nuestras madres de la tierra.

NUESTRA SEÑORA DEL BUEN HUMOR

Hay imágenes de la Virgen que representan una advocación, es decir una petición, por ejemplo: la Virgen de la Esperanza, la Virgen de la Alegría, la Virgen del Buen Consejo.

Hay una Virgen dedicada a: “Nuestra Señora del buen humor”, aparece la Virgen sonriente con el niño en brazos, -aunque no tengas la estampa para verla-, aunque si te la puedes googlear, está en una Iglesia al sur de España.

Sobre todo, sí que podemos pedirle a la Virgen: “Madre mía, que nunca pierda el buen humor». Que tú me consigas siempre, esa alegría profunda que yo voy cultivando por dentro, pero que luego se tiene que manifestar hacia afuera, en forma de buen humor, tiene que salir hacia fuera.

Fíjate como el buen humor es lo que nosotros ponemos de nuestra parte para no perder la alegría, la alegría podríamos decir la da Dios, el buen humor lo ponemos nosotros para no perder la alegría.

Porque es una realidad, que en nuestra vida coinciden la presencia de Dios -qué es grande, todo poderoso, es perfecto; y nosotros que ni somos grandes, ni poderosos, y mucho menos perfectos.

Súmale a tu vida y a la mía, la realidad del pecado, que nos hace pasar de los pensamientos más sublimes, a los más bajos, en 2 segundos. Eso a veces, pues, nos podría hacer perder la alegría.

Pero en cambio, si esa debilidad humana la llevamos con buen humor, entonces los fracasos, e incluso las caídas, no serán nunca causa de tristeza, porque sabemos que, si somos humildes Dios nos mira hasta con ternura.

Vamos a una buena confesión, un Ave María de penitencia, y ¡vamos para adelante! Bueno, pues pídele a la Virgen, ser la alegría de tu casa, que estés siempre bien contento, bien contenta, siempre alegre. Que nos echemos siempre muchas carcajadas, no de burlarse de la gente, sino de reírnos con la gente, a carcajada limpia.

DEVOCIÓN MARIANA

Y antes de terminar, vamos a hablar de la devoción del santo rosario, esa devoción mariana más popular. San Josemaría decía que el rosario es como una canción que se le canta a alguien, y que como todas las canciones tienen letra y tienen música.

La letra son las aves marías, y la música son los misterios que se van meditando. Bueno, es imposible rezar tantas Aves Marías sin distraerse, pero eso no es lo importante. Lo importante es la tonadita de fondo.

Piensa en esas serenatas de los enamorados, no sé, qué llevan 10 mariachis y quizá nada más se saben dos o tres canciones completas. Pero muchas de esas canciones aunque no se las sepan, las cantan con el corazón porque está su amada en el balcón escuchándole con atención.

Lo importante es pensar en la persona a la que se le canta, pues eso es lo que hacemos con el rosario. Estamos diciendo Aves Marías y dependiendo de los misterios nos vamos metiendo en la vida de Jesús y hacemos lo que podemos. Con esa conciencia clara de que el peor rosario es el que no se reza.

Porque es verdad, el rosario a veces cansa, pero eso no es malo, sino todo lo contrario; porque entonces, además de oración, además de canción, termina siendo hasta un pequeño sacrificio.

Y si alguna vez piensas que te aburre, pues no pienses en ti, mejor trata de pensar en que a María no le aburre en lo más mínimo, porque ninguna mamá se cansa de ser piropeada por sus hijos.

Alguien escribió que la belleza de las madres está en proporción con la cantidad de miradas que reciben de sus hijos. Porque cuando uno mira a su madre la embellece, es cada día más guapa.

Bueno, pues vamos a mirar a María como los niños pequeños miran a sus madres, y vamos a rezar el rosario muy bien en lo que queda de este mes y de ahí lo seguimos para el resto del año.

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