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¡BENDITO SEAS!

Bendito seas

El Evangelio tomado de san Lucas, en el capítulo octavo es un texto breve, solamente tres versículos. Tiene una tremenda profundidad teológica, que nos ayudará mucho a conocer al Señor; y aprender de Él, como siempre.

“En aquel tiempo vinieron a Jesús su Madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta Él”.

La Virgen Santísima no se siente con derechos especiales, sabe esperar fuera; una manifestación más de su humildad.

Y vemos también cómo esta expresión:

“No lograban llegar hasta Él”

manifiesta una voluntad decidida a buscar a Jesús.

Ojalá que nosotros también lo busquemos así, que seamos capaces de atravesar el gentío: la opinión de las mayorías, las dificultades, las que sean, que pueden provenir de nuestro propio ambiente o familia.

Vemos aquí una determinación de santa María de llegar hasta Jesús. Pero en este caso ella no se interpone con derechos especiales en cuanto a Madre de Cristo. Sino que hace llegar la noticia a los oídos del Señor.

“Entonces le avisaron, tu Madre y tus hermanos están fuera y quieren verte”.

Bien sabemos que esta expresión: hermano, significa primos, relaciones de parentesco cercano y no necesariamente hermanos de mismos padres.

“Tu Madre y tus hermanos están fuera y quieren verte. Él respondió diciéndoles: “—Mi Madre y mis hermanos son estos, los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen”

(Lc 8, 19-21).

DIOS NO SABE RESTAR

Este es un texto muy importante, porque Jesús está inaugurando una nueva manera de hacer familia; una nueva manera de establecer una relación de parentesco con Él y tan cercana como de madre y hermanos.

Ya no por la línea de la sangre, la descendencia o la ascendencia, sino por quien escucha la Palabra de Dios y la cumple.

“Ese es mi hermano, esa es mi hermana, esa es mi Madre”.

Una vez más vemos a Jesús, Hijo, que se identifica completamente con la Voluntad del Padre, de

“hacer la voluntad de mi Padre que me envió”.

Toda la vida de Jesús es filial. Podríamos decir que hasta la más leve respiración de Cristo es filial.

Vive de este amor del Padre que le inunda, le llena de gozo, de seguridad y de paz, pero también sabe muy bien el Señor que esa filiación, ese amor a la Voluntad del Padre, significa sacrificio.

Dios es buen pagador, si nos pide algo, siempre nos dará mucho más. Dios no sabe restar, no sabe dividir, solo sabe sumar, multiplicar…

De tal manera, que si te pide algo el Señor -y siempre nos pide- que te cuesta, algo que significa un vencimiento, renovemos nuestra fe en que esa voluntad de Dios siempre es buena.

SOR FAUSTINA KOWALSKA

Quería leerles un texto muy bonito, un poquito largo, pero me parece que es muy luminoso, de esta santa polaca maravillosa: santa Faustina Kowalska.

Está haciendo un acto de ofrecimiento en un momento de su vida en que no termina de conocer la Voluntad de Dios, si tenía que fundar o no; si tenía que cambiarse de convento más bien.

Decide entonces, en esa perplejidad, hacer un acto de ofrecimiento, de identificación, con la Voluntad del Padre y es el siguiente:

(que bien nos puede ayudar, como es lógico, para hacer nuestra oración en este ratito)

“Oh Jesús Hostia, que en este momento he recibido en mi corazón y en esta unión contigo, me ofrezco al Padre Celestial como hostia expiatoria, abandonándome plena y absolutamente a la misericordiosísima santa voluntad de mi Dios.

Desde hoy, tu voluntad, Señor, es mi alimento. Tienes todo mi ser, dispón de él según tu divina complacencia.  Cualquier cosa que tu mano fraternal me ofrezca, la aceptaré con sumisión, serenidad y gozo”.

Incluye una parte muy bonita, porque su mirada hacia adelante, por así decir, tomada, agarrada de la mano bondadosa de Dios Padre.

Que también podemos encontrar esta actitud, lógicamente en modo perfecto y pleno, en el corazón de Jesucristo antes de padecer.

“No tengo miedo de nada, cualquiera que sea el modo en que quieras guiarme; y con la ayuda de tu gracia, cumpliré cualquier cosa que exijas de mí.

Yo ahora no temo ninguna de tus inspiraciones, ni analizo con preocupación a dónde me llevarán.

Guíame oh, Dios, por los caminos que Tú quieras, tengo confianza absoluta en tu voluntad, que es para mí el amor y la misericordia mismas.

BENDITO SEAS

Me haces quedarme en este convento, me quedaré; me haces comenzar la obra, la comenzaré; me dejas en la incertidumbre hasta la muerte respecto a esta obra, bendito seas;

me darán la muerte en el momento en que humanamente mi vida pareciera más necesaria, bendito seas;

me llevarás en la juventud, bendito seas; me harás alcanzar edad avanzada, bendito seas; me darás salud y fuerzas, bendito seas; me clavarás en un lecho de dolor quizá por toda la vida, bendito seas; 

Me darás solamente desilusiones y fracasos durante la vida, bendito seas; permitirás que mis más puras intenciones sean condenadas, bendito seas;

Darás luz a mi mente, bendito seas; me dejarás en la oscuridad y en toda clase de angustias, bendito seas.”

Y termina la oración preciosa de sor Faustina Kowalska:

“Desde este momento vivo en la más profunda serenidad porque el Señor mismo me lleva en sus brazos. Él, el Señor de la Misericordia insondable, sabe que lo deseo solamente a Él en todo siempre y en todo lugar”.

Quizás nos parezca esta oración inalcanzable para nosotros. También cada uno puede hacer suyas estas palabras:

“Me llevarás en la juventud, bendito seas; me harás alcanzar edad avanzada, bendito seas; me darás salud, enfermedad, bendito seas; fracasos, desilusiones, bendito seas”

(Acto de ofrecimiento. Diario No. 1264).

DIOS QUIERE LO MEJOR PARA NOSOTROS

¿Por qué? Porque siempre Dios quiere lo mejor para nosotros, aunque no lo entendamos, aunque nos parezca un desacierto. Dios no se equivoca jamás.

Y es su amor lo que mueve a permitir o querer todo lo que ocurre en nuestra vida en razón de nuestra salvación.

Pidámosle al Señor, de manos de María santísima, que también nosotros seamos de su familia.

Seamos de los que verdaderamente creen en la bondad del Padre, se dejan llevar por el amor del Padre.

De los que confían plenamente que esa voluntad es siempre lo mejor, aunque a veces nos parezca lo peor…

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