Icono del sitio Hablar con Jesús

AD ASTRA, HACIA LAS ESTRELLAS

Señales del fin de los tiempos

Este último fin de semana me vi una película, se llama Ad Astra El actor principal es Brad Pitt, es un astronauta.  Y me llamó la atención que para hacer cualquier movimiento se tenía que conectar a una computadora, ponerse como un electrodo en su garganta y comenzar a decir su estado de ánimo.  El electrodo detectaba con total acierto si estaba preparado para seguir con la misión encomendada.  Debía decir cómo había dormido, si había tenido pesadillas, si sentía rabia, angustia, dolor, ira; si estaba tranquilo, si se sentía preparado y, si decía alguna mentira, inmediatamente era detectada.  La máquina al final le daba autorización para pasar al siguiente nivel.

Me llamó la atención esto, porque estos días, no sé por qué, pero todo o casi todo me habla de una palabra: misión.  La misión, la misión que algunas personas tienen encomendada en este mundo.  Ayer, por ejemplo, celebrábamos un aniversario más del descubrimiento de América.  Cristóbal Colón, 1492… lo celebramos el 12 de octubre, el día de la raza.  También hace unos días fuimos testigos de una nueva beatificación, la Beatificación de Carlo Acutis, el Beato, ya Beato

DON TEODORO RUIZ JOSUÉ

Y hoy, 13 de octubre, también es un aniversario.  Quiero contártelo, porque hoy es un aniversario de la llegada del Opus Dei a Colombia, el 13 de octubre de 1951.  13 de octubre de 1951, don Teodoro Ruiz Josué, un sacerdote al que San Josemaría, el fundador del Opus Dei, le preguntó si estaba dispuesto a venir a Colombia para traer el mensaje del Opus Dei.

Estos 10 minutos con Jesús lo escuchan muchas personas del Opus Dei, pero otras miles de personas no son del Opus Dei, pero se habrán dado cuenta de que muchas veces mencionamos a San Josemaría.  ¿Por qué? Porque todos los sacerdotes que predicamos estas meditaciones somos hijos espirituales del Opus Dei, somos hijos espirituales del fundador del Opus Dei, de San Josemaría Escrivá de Balaguer.

Algunos han comenzado, quizás, a conocer un poquito más el espíritu de la Obra; así es como se le traduce en latín, Opus Dei: Obra de Dios, la Obra.  Y es un camino que San Josemaría vino a recordarle a todo el mundo, bueno, Dios a través de San Josemaría, la posibilidad de alcanzar la santidad a través de la vida ordinaria; a través de la vida corriente, normal, de las ocupaciones ordinarias de cualquier cristiano y también del ejercicio del apostolado.

Este astronauta de la película Ad Astra, pues tiene que cumplir una misión (no te voy a contar cuál es la misión por si te quieres ver la película) y siempre tiene que estar como preparado, siempre tiene que estar en óptimas condiciones.  Yo no sé, si, no creo, que Cristóbal Colón tuviera una computadora que lo estuviera permanentemente “testeando” para ver si era una persona con las condiciones para llevar semejante misión: descubrir todo un continente, el Continente Americano.

LA LLEGADA DEL OPUS DEI A COLOMBIA

Desde luego, don Teodoro Ruiz, pues contaba Señor con Tu gracia, con la gracia de Dios y también con la confianza de San Josemaría que le dijo: “oye, vete a Colombia”.  Y cuentan las historias que vino con casi con lo puesto.  Hay una carta, que escribió José Orlandis que tenía (sí creo que tenía, porque creo que ya murió), tenía muy buena pluma y entonces contaba en julio del 2001 cuando murió don Teodoro Ruiz Josué en Mallorca, España decía:

“Me he decidido escribir estas letras como sencillo homenaje a un hombre de Dios”

(Tú y yo vamos haciendo la oración, vamos hablando con Jesús)

“que supo vivir con admirable naturalidad la epopeya de una dilatada y apasionante existencia.  Conocí a Teodoro en Valladolid en febrero de 1940. Había terminado la Guerra Civil, un drama que marcó con su huella toda una generación de la juventud española.  

Baste con decir que de los 68 estudiantes de derecho que componían en 1936 el curso de Teodoro en la universidad, sólo 14 quedaban con vida cuando en 1939 volvieron a abrirse las aulas; de 68, 14 quedaban con vida”

Quizás Dios le tenía encomendada una misión, él no sabía cuál era su misión.

DIOS NOS TIENE UNA MISIÓN

Sigue el texto:

“Cuando yo le conocí, Teodoro tenía novia formal y decía sentirse ya harto de aventuras.  Se equivocaba de medio a medio, porque sería Dios el que se encargaría de complicarle la vida.  Teodoro había conocido al fundador del Opus Dei y en marzo de 1940 sintió la llamada de Cristo y, lejos de haber escarmentado, respondió inmediatamente que sí con una disponibilidad en la que nunca fallaría.  Fue ordenado sacerdote en 1946.  Fue prácticamente, durante varios años, el único sacerdote del Opus Dei en Andalucía”.

Y aquí viene el acontecimiento que recordamos hoy:

“En 1951, ante el desafío de una nueva aventura, San Josemaría le preguntó si estaría dispuesto a marchar a Colombia para iniciar, él solo, la labor del Opus Dei.El 13 de octubre de aquel mismo año, Teodoro desembarcaba en el aeropuerto de Bogotá, sin más bagaje que un crucifijo, una imagen de la Virgen, que le entregó el fundador del Opus Dei y US$50 por todo patrimonio.

(Por tierras y mares: comienzos del Opus Dei en Colombia, Manuel Pareja, Ómar Benítez)

LOS FRUTOS DE LA GENEROSIDAD

Ahí comenzó una nueva aventura, una aventura que hoy, unos años después, muchos años después o pocos no sé (como cada uno lo quiera ver), pues hay muchos frutos.  Muchos frutos de esa generosidad, de esa disponibilidad que tuvo este hombre para decirle a Dios que sí, para lanzarse a la aventura.

El astronauta del que te hablaba al comienzo, pues confirmó que estamos solos en este universo, porque llega hasta Neptuno, hasta el planeta Neptuno, pasando por la luna, por Marte y comprueba esa verdad: que estamos solos.  Y cuando regresa a la tierra dice que ya tiene que ver cómo lleva adelante su soledad, porque es un hombre muy solo.  Es un hombre que se decidió a no tener familia para no estar comprometido y poder llevar a cabo estas misiones.

Y al final dice: “ahora tendré que vivir, tendré que amar y tendré que compartir las cargas, dejando que lleven las mías y yo llevar las de los demás”.  Y me pareció muy buena reflexión al final de la película, porque “Señor, recuerdo una de esas frases del Evangelio”:

“No sois vosotros los que me habéis elegido, soy Yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto permanezca”.

(Jn 15, 16)

INSTRUMENTOS HUMANOS

Vuestro fruto permanezca… “pues hoy, en el año 2020, ese fruto que Tú Señor has querido y esa semilla que has querido venir a repartir aquí en Colombia, ha dado mucho fruto.”  Muchas personas han seguido esa vocación y esa llamada a buscar la santidad en medio del mundo a través del espíritu del Opus Dei.

“Señor, yo te doy gracias por esa vida generosa que tuvo don Teodoro, te doy gracias por la generosidad de respuesta también del fundador, de San Josemaría Escrivá de Balaguer y por decenas y centenares de personas, que a la vuelta de muchos años, en el curso de todos estos años, han respondido generosamente que sí.  Porque si no, pues yo no hubiera conocido el Opus Dei, no sería sacerdote, no sé qué sería de mí y Tú Señor, vas contando con esos instrumentos humanos para que muchos te conozcamos, nos acerquemos a Ti y decidamos seguirte.”

“Pues esa es la reflexión que quería hacer hoy, esa es la meditación y el rato de conversación que quería tener Contigo Señor.”  Acudo a la Virgen para pedirle que esta semilla se siga repartiendo por todo el mundo.

Salir de la versión móvil